Lucía apaga los proyectores. Simón deja la grabadora en el suelo.
Deciden no volver a reconstruir Kaputt.
El recuerdo se convierte en rumor, en mito urbano, en algo que existió pero ya nadie puede probar.
Simón camina entre las ruinas y solo queda un sonido: el ruido blanco de la ciudad.
Al final, todo lo que amamos termina devorado por el silencio.
El latido se apaga.
Fin