Quedaron los recuerdos, dispersos como cenizas digitales: tickets arrugados, videos en baja resolución, playlists compartidos a las tres de la mañana.
Simón abre viejos archivos.
Cada carpeta tiene un eco: una risa, un bajo, un destello de luz.
Lucía dice que el pasado también se puede proyectar, como una imagen fantasma sobre la pared.
LOS ECOS TAMBIÉN SE TRANSFORMAN