El silencio

Hasta que llegó la máquina.

El proyecto del metro reclamó el terreno y las paredes cayeron una a una, sin resistencia.

El polvo cubrió los grafitis, el eco se apagó.

Bogotá perdió algo más que un club: perdió una parte de su respiración.

Simón se quedó mirando el vacío donde antes había un altar de ruido.

Y la pregunta empezó a perseguirlo:
¿Qué queda cuando el sonido desaparece?

Buscar respuestas en los recuerdos

DEJARLOS ATRÁS Y SEGUIR